#NaNoWriMo día 9

Juan nunca quería jugar conmigo, decía que yo era rarito y lo mismo le pasa a María, Antonio y Paco. Pues yo me sentía de lo más normal, supongo que rarito era la palabra con la que se llamaba a la gente super divertida y especial, lo que mi mamá siempre me decía que era. Pero la verdad es que todas las tardes y todos los recreos me aburría muchísimo. Así que me cogía mi cómic favorito y me iba al banco bajo de aquel árbol a leer. Mi papá decía que yo también tenía super poderes, lo que pasa es que aún tenía que descubrirlos, pero que estaban empezando a aflorar en mí y es por eso que no podía hablar bien.

—No puede ser que un superhéroe, con toda la fuerza y magia que tiene dentro, no le afecte a alguna de sus actividades comunes, ¡como pronunciar la erre bien! —decía a gritos imitando a Xavier de X-Men.

Así que por las tardes, entre mis tareas de superhéroe anónimo estaba la de ocultar completamente mi identidad yendo al logopeda. Me aburría mucho. Yo quería ir a jugar después del cole con alguno de mis compañeros para demostrarles que soy normal pero siempre me tenía que quedar media hora más con el profesor.

—A partir de hoy vas a tener una compañera en clase, ¿no te parece genial poder practicar las frases con ella?

Julia era esa chica nueva que ha venido de Madrid. Mi papá me decía que lo de ir con chicas aún era cosa de mayores, y yo prefería seguir jugando con mis muñecos, pero en Julia cualquiera se hubiese fijado. Era super bonita.

A partir de entonces me importaba cada vez menos tener que salir tarde del colegio y no poder jugar con Juan y sus amigos normales. A Julia también le gustaban los superhéroes y un día para que se fijase en mí le conté mi secreto, ¡que yo era uno! se rió mucho pero luego le dije la gran evidencia por la que sabía que era un superhéroe, ¡no podía pronunciar la erre! Julia al día siguiente vino a las clases diciéndome que su mamá le había dicho que la encontraron en una nave procedente Krypton y que tal vez fuese hermana de Supergirl, ¡vaya suerte tenía!

Juan, María, Antonio o Paco seguían sin dejarme jugar con ellos pero ya me daban igual, ser tan normales era super aburrido, prefería jugar y leer comics junto a la hermana de Supergirl. Ojalá que Julia nunca aprenda a pronunciar bien la frase del perro de San Roque para que no tenga que volver a Krypton nunca.

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