#NaNoWriMo día 13

Las rayas que marcaban los días que había permanecido con esperanza a la deriva estaban desgastadas. Ya no se le acercaban gaviotas ni para morir, su sistema de pesca era el más paupérrimo del mundo, y hacía tiempo que los amigos imaginarios habían saltado por la borda para dejar que las ballenas se los tragasen. El sol le quemaba la boca y le acentuaba más las heridas saladas de los labios. A veces soñaba con su cama, o simplemente se la imaginaba tratando de convertir en algo blandito los leños de aquella barcaza. Ojalá pudiese dormir en ella por última vez, hablar con sus amigos o tomarse unos refrescos con un sol menos desmoralizante que aquel de ahora mismo.

La barquita se volvía a mover. Se acercaba una nueva tormenta y él no tenía fuerzas para amarrarse o agarrarse. Empezó a saltar, llamando a Aquaman o a cualquier dios marino que lo tragase.

-¡Estoy aquí! -gritó- ¡llevadme ahora a mí!

Se oyó un grito como un trueno en la lejanía. Se bajó de la cama. Se puso las zapatillas. Y bajó a cenar agarrándose de la barandilla de las escaleras para que su mamá no le riñera.

barco-cuento-mar

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