Versiones de un cuento | Ver por las manos

Los cuentos son cajas de música tremendamente compactas, rompecabezas donde ninguna pieza puede fallar. Por eso, el ritmo y la voz es crucial para engatusar al lector. Un cuento corto aburrido es un desastre. Un cuento corto sin algo que no te haga sentirte indiferente es una pérdida de tiempo. Ante todo debemos ser consecuentes con el lector, saber que nos está entregando su tiempo y debe ser compensado.

Esta semana se me pidió que escribiese un cuento de unas 300 palabras con limitaciones de forma o contenido (cuantas más mejor) y la verdad es que me fue muy complejo encontrar dichas limitaciones (la libertad a veces es un problema). Finalmente di con ellas pero el problema de algo tan compacto hacía que el mensaje no llegase a transmitirse bien. Tardé cuatro versiones en dar con el texto con el que estuviese de acuerdo en enviar (de las cuales solo conservo 3 versiones ya que la última la sobreescribí). Me gustaría compartir con vosotros las versiones que nos deja un texto, que no implica muchas veces que son mejores ni peores, simplemente distintas, simplemente nos dejan expresarnos de otras formas para comprender qué es lo que falla en el entendimiento a veces. Os las expongo a continuación sin explicaros cuáles son los límites para que me comentéis cuántos veis vosotros:

Ver por las manos

1.

Ahora mismo estoy usando todos los conectores inconscientes de mi cerebro que activan la imaginación para crear un cuento. Invento que en un pueblo en el que las personas van desnudas por la calle y con ropa en la intimidad somos un hombre al que le han impuesto la norma social de no poder abrir los ojos.

Despierto al hombre y hace frío, la venta está abierta, ha nevado y su mujer no está en la cama. Suelto la primera pista haciéndole notar que tampoco está la ropa de su mujer guardada en el cajón de las intimidades. Lo hago desnudarse y la busca en la cocina que extraordinariamente no huele a café. Hago que el susurro de la voz de María venga del salón y alcance el oído de nuestro protagonista. Lo hago dudar sobre con quién habla, si practica para la obra, si es la primera vez que descubre algo así. Creo la situación de este es el día y entra en el salón con furia y fuerza. Abro diálogo: ¡Hola, cariño! dice María con demasiada sorpresa. Ahora la hago moverse, apartarse rápidamente de algún lugar concreto. Abalanzo al protagonista sobre ella, se arrepiente, no es un animal, ella tampoco, pero la nota vestida, con ropa, más vestida que nunca, más vestida que cuando hacían el amor. Le hago notar que hay alguien más en el salón, siente su respiración nerviosa, entrecortada. Le planteo las dudas en su cabeza, se debate sobre si siente más asco por su mujer o por querer abrir los ojos. Ahora mismo podría hacer que llore pero quedaría demasiado melodramático. Hago que se marche, que tenga ganas de andar, que no le importe que la nieve le queme la planta de los pies, que las dudas de si es el único inútil del pueblo que cierra los ojos y anda desnudo le asalten.

2.

Definitivamente necesito caminar, no me importa el frío, no me importa que la nieve me queme la planta de los pies, solo quiero reflexionar en que puede que sea el único imbécil del pueblo que cierra los ojos y anda desnudo. Me doy asco, no sé por qué exactamente, si por notar a mi mujer con ropa o por querer abrir los ojos. En el mismo instante en el que me abalancé sobre ella me arrepentí, no soy un animal, ella tampoco lo es, pero noto su ropa puesta, va vestida, más vestida que nunca, más incluso que cuando hacíamos el amor. Y hay alguien más en esa habitación, noto la respiración nerviosa y entrecortada que viene de algún lugar concreto, de ese en el que ella se ha apartado como si fuese por acto reflejo cuando he abierto la puerta y ha gritado mi nombre. Me acerco a la habitación sin querer hacer ruido, recordando exactamente dónde está cada cosa para no tropezar. Está en el salón, la oigo susurrar, que yo recordase aún no habían empezado los ensayos para la obra de su próximo teatro, ¿con quién está?

Ha nevado durante la noche, huele a frío y María no está en la cama pero tampoco su ropa, me desnudo y salgo a buscarla a la cocina que extraordinariamente no huele a café.

3.

Volví a casa y me vestí para irme a dormir, quise no darle importancia a lo que mis manos habían visto por la mañana pero aquella noche soñaría con ello. Tenía frío y había perdido la noción del tiempo, el invierno no solía ser una buena época para ir desnudo por la calle, así que decidí volver a mi casa, ahora extraña.

Definitivamente necesitaba salir a pensar un poco sin importar que la nieve me quemase la planta de los pies. ¿Y si realmente era el único imbécil que va desnudo y con los ojos cerrados por el pueblo? No pude comer ese día, tenía dudas que se me antojaban más que aquel puchero.

Había alguien más en la habitación, y aunque ella no dejaba de insistir en que no, yo lo podía sentir, una respiración caliente que venía de algún lugar concreto. No sé qué me dio más asco si notarla vestida, más vestida que cuando hacíamos el amor, o haber querido abrir los ojos.

—¡Hola, cariño! —gritó María con demasiada sorpresa, la noté moverse rápida así que me abalancé sobre ella y atiné a tocar su cuerpo.

La voz de María provenía de salón, ¿estaría hablando con alguien? aún faltaba bastante para que empezasen los ensayos de la nueva obra de teatro, ¿con quién estaba hablando?

Me desvestí y salí hacia la cocina, pero extraordinariamente no estaba allí bebiendo café con un chorizo de coñac para calentar el cuerpo. Notaba por el olor que había nevado, la ventana estaba abierta y el frío de la primera helada se mezclaba con el calor del hogar, María no estaba en la cama pero tampoco su ropa.

 

La versión original era muy parecida al texto 3 (que modifiqué con cosas que me gustaron del texto 1 y 2). Añadí un par de frases que me parecieron que hacían entender más el texto y eliminé otras que simplemente funcionaban como florituras, finalmente creo que logré un texto que, a pesar de que pueda perderse alguna parte del mensaje (como la sospecha anterior de que algo pasaba), queda un texto bastante redondo, compacto y encriptado sobre el mensaje.

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