México. Día 1

Ayer me contaron que los muertos que no saben que lo están siguen vagando por las ciudades y los pueblos en forma de fantasma. Me pregunto cuánta gente así pasea por el mundo. Ayer también me explicaron que dos personas pueden sobrevivir con una papaya y 40 céntimos para toda la semana.

El sentido de nuestra vida gira más entorno a distinguir la figura que proyectan las hojas de los árboles contra el suelo que en drogarnos para poder callar los efectos naturales que el cuerpo grita para decirnos que llevamos demasiado tiempo tecleando la misma mierda. Me parece mágico que en un país donde la corrupción y el narcotráfico se entremezclan con el aroma a picante de cada quesadilla, donde la gente es pobre de verdad y ser ladrón una profesión en la que se reza para tener más beneficios, donde en cada mesa hay una bandera de una nación que se aprovecha de los mismos que la levantan pueda distinguir la felicidad de verdad. Supongo que por eso la palabra mágico y México empiezan y terminan por la misma letra de las seis que ambas comparten. En un pueblo donde no existen la coincidencia no puedo creer en ella.

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Recapitulación de 2015

Me encantan los retos, supongo que por eso cuando a finales de 2014 declaré que ese había sido el mejor año de mi vida, mi subconsciente empezó a trabajar en superar ese año, ¿qué me deparará 2016? Por ahora algo con lo que no contaba que me hará viajar un poquito más de lo que tenía previsto. Y proyectos, muchos proyectos, algunos más secretos que otros (¡hype!).

2015 me lo planteé como un año de viajes. Siempre me ha gustado viajar, he vivido en Irlanda, AlemaniaReino Unido e Italia y tengo amistades muy cercanas viviendo en prácticamente toda Europa. Después de un 2014 de festivales y conciertos, me dispuse a iniciar un 2015 de visitas (no conseguí todas las que quise, lo siento) y viajes aprovechando excusas.

escalarEl primer viaje fue a Albarracín porque este 2015 también ha sido un año de escalada. Me escapé una semana de sierra, nieve y madera para hacer deporte y descubrir. He de decir que me di cuenta de muchas cosas durante esa semana, también crecí.

Antes o después fui a Barcelona por trabajo y santifiqué carnavales por más de lo mismo y, ya de paso, aproveché para visitar la ciudad.

Luego vino Seattle y vino Vancouver, viajes en los que también descubrí a un nuevo compañero de aventuras. Vancouver es precioso y espero poder adentrarme más en Canadá en algún momento. Podéis leer mis reflexiones (algo tristes, por cierto, coincidiendo con una muy mala noticia) en este post de otro blog mío.

A Seattle ya había ido y no nos dieron mucho tiempo para visitar nada, pero siempre sacaré cinco minutos para pasarme por el Pike Place. Me encanta ese sitio. Me encantan sus puestos de artesanía, de segunda mano, sus escaparates polvorientos, sus tiendas frikis, su olor a flores y el bullicio, el murmullo.

A.J. Wright Photography

El siguiente mes fue brutal. Tenía planeado ir a Granada, Roma y Utrecht y como me quedaba un fin de semana de reposo pensé que sería gracioso hacer el mes completo y me compré billetes para París.

Será divertido -. Pensé.

parisY lo fue y mucho. Pero con lo que no contaba era con que tras todos estos viajes de placer (a excepción de Utrecht) vendrían muchos otros viajes de trabajo (cosa que me costó mucho al body).

Madrid, Londres, Madrid, Madrid, Gijón… parecía trepidante al principio pero luego dejó de ser gracioso hasta convertirse en adicción (creo yo, de hecho, ahora mismo estoy escribiendo esto mientras viajo de Berlín). Y a esto le sumamos un viaje a Tenerife, otro a Zürich y no recuerdo cuántos a Londres.

amigosEn el tiempo que no he estado viajando he conocido a mucha gente. He conocido más a compañeros de trabajo que cuentan ya como amigos, he hecho mi grupillo de gente en Valencia (donde se supone que vivo) que aceptan que no siempre puedo estar aquí, empecé a ir a reuniones de meet-up que me permitieron aprender, conocer y compartir. También he desvirtualizado a mucha gente de mi alrededor, he podido sentirme más apreciada por muchos, conocí a más personas que comparten el mismo trabajo y, aunque no fuese a la GamesCom, creo que este ha sido el año en el que más he jugado.

partyLaboralmente he seguido viento en popa. Cada vez conozco a más gente de la que aprender, me han nombrado responsable de Iberia y estoy muy orgullosa de mis resultados. Queda mucho camino por recorrer pero creo que estoy haciendo lo imposible en muchos aspectos para darle a un juego que tantos de pique me ha dado el cuidado que se merece. También he conocido a muchos más jugadores, cosa que me encanta. Aunque igualmente el año termina algo agridulce, sé que sabré adaptarme, confío plenamente en mi creatividad.

Así que, he terminado el año viajando, con un libro a medias, con un libro a medias, con las cosas claras en muchos aspectos, sintiéndome querida y con muchos sueños para este año del que ya contamos los primeros días:

Tal y como yo quería.

¿Y vosotros? ¿conseguisteis lo que soñasteis?

La lógica de la ilógica

La primera vez que pasé un tiempo en el extranjero fue en 2006. Me dieron una beca para estudiar un mes en el extranjero, más específicamente en Irlanda. Yo siempre había viajado mucho con mis padres, pero como ellos no saben idiomas nos habíamos centrado en descubrir los recovecos de España, así que esa fue la primera vez que sobrepasé (o más bien sobrevolé) la frontera de España. En Irlanda no solo aprendí a mejorar mi inglés (ahora vienen los comentarios jocosos de “¿inglés en irlanda?“) sino también a aceptar cosas que hasta entonces me parecían que carecían de sentido.

Lo que más me gusta de viajar y vivir en países extranjeros es descubrir situaciones que a ti te parecen ilógicas, pero a ese país, a esa cultura, le parecen lógicas. Por eso mismo es tan importante que alguien que va a ser mediador cultural no solo sepa un idioma, sino que también sepa todo el trasfondo racional de la gente que habla dicho idioma (sí, ahora está hablando la Inés traductora).

Por ejemplo, en los metros de Alemania no hay barreras que te permitan acceso a las vías al ticar, sino que ya dan por supuesto que ticarás por tu cuenta. Al igual que a mí, como española, me parece sorprendente esa confianza en la sociedad, a un alemán le parece sorprendente que alguien no la pueda tener o que no pague esos impuestos que se invertirán en su bienestar.maxresdefault

También hay otras lógicas que son mucho más complicas de aceptar, lógicas que nacen de la irracionalidad de un antojo de alguien con el poder suficiente para influir. O lógicas ocultas para la persona corriente y que llevan acuerdos que no convienen que salgan a la luz. Estas lógicas igualmente existen, igual que existe un porque sí de alguien, pero a mayor escala.

Soy una persona que se enfrasca mucho en comprender el hilo argumental de muchos hechos. Me encanta saber qué motivos llevaron a tomar una decisión. Es por eso que me enamora saber por qué en un país existen ciertas situaciones que, para mí, son incongruencias. Pero, no obstante, muchas veces nos queda simplemente aceptar que las cosas son así porque sí, por cultura, o por una razón que jamás llegaremos a comprender. Es entonces cuando tu percepción del mundo y capacidad de aceptar las cosas se agranda y, en lugar de cegarte, amplías tu nivel de aceptación de lo diferente y hasta puede que algún día le des un uso. Pero también, sed conscientes de que no todo en esta vida tiene una razón ilógica y sobre todo, habrá muchas más razones que tengan una explicación lógica diferente a la vuestra. Además, es mucho más fácil aceptar que algo sea diferente a lo que a uno no le gusta, a que algo sea diferente a lo más lógico que a uno le parece.

¿Qué es lo más ilógico que os habéis encontrado alguna vez? ¿lo llegasteis a comprender?

Conseguir lo que te propones es un deporte de riesgo

¿Cumples tus sueños?

En otro intento más de atentar contra mi tiempo libre he decidido abrir esta web, espero que sean interesantes y útiles, de alrededor de 500 palabras sobre un tema en concreto, de la manera más objetiva posible.

Me gustaría pensar que estos artículos servirán de ayuda a alguien o que al terminar de leerlos tú no sentirás que podrías haber aprovechado más el tiempo observando el batir de alas de una mosca. Principalmente hablaré de videojuegos, marketing, comunicación, social media, viajes y de todo lo que refiere a mi mundo en general (mundo útil, que también hago muchas cosas deliciosamente inútiles).

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Este blog y nuevo proyecto lo llamaré El blog definitivo. Si sigues mis proyectos sabrás que tal vez este sea el doceavo blog que abro, amén de canal de youtube etc. Pero este será El blog definitivo porque pretendo concentrar todo lo que estoy aprendiendo y me resulta interesante compartir porque se puede extraer algún tipo de moraleja.

Como artículo inaugural y de presentación, lo he titulado Conseguir lo que te propones es un deporte de riesgo porque realmente es así. El camino hasta conseguir tus sueños (sueños que no quieres que se queden solo en tu cabeza) es el mismo que el ascenso al cielo para hacer caída libre. Lanzarte al vacío es un término aplicable en ambos casos y con razón. Normalmente un sueño cuesta conseguirlo, y lo que nos proponemos como meta no suele ser fácil (eh ahí la gracia), por eso la gente que sueña grande es capaz de asumir más riesgos inteligentes.

He conocido a gente sin sueños. Yo jamás podría ser así, pero acepto que esas personas existan como acepto que haya gente que no le guste la adrenalina ni saltar en parapente. No es del agrado de todos sentir que el suelo se desvanece bajo tus pies y que la solidez de lo que tenías ya no existe. Es igual que cuando estás escalando y la siguiente roca donde cogerte está demasiado alta pero no sabes si llegarás pero saltas porque tu interior confía en ti.

Con este artículo que queda a caballo entre “voy a por un café y me quedo” y el desconcierto, lo único que quiero decir es que me voy a arriesgar a prometeros un artículo a la semana, a escribir lo que pienso que puede que o sea del agrado de todos y a evitar que os durmáis. Además, ya que hace mucho que dejé la magia del blog a la que vuelvo a recaer, os prometo que mejoraré la expresión.

Sed felices y… ¿vosotros sois de los que arriesgáis?